10 de Mayo

Por Gladys Ana Silvia Rivera González

10 de mayo de 2017, San Fernando Tamaulipas.
Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez, representante de la Comunidad Ciudadana en Búsqueda de Desaparecidos de Tamaulipas es asesinada.

Con una aguja, con hilo blanco
Con la carrucha, en tu regazo
Cóseme el flanco, la herida aguda
La negra llaga, de mi costado
Con una aguja, con hilo blanco
Con la carrucha, en tu regazo
Cóseme el flanco, la herida aguda
La negra llaga, de mi costado
Mi desventura.
Tu sola bruja, con tus puntadas
Lentas y largas, de hábil sutura
Ciégala, ciégala, ciégala
Muda boca
Cerrada
Por amor
Nunca.
SMARAGDOS MARGARA
Carlos Martínez Rivas

“Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, en diciembre de 2015 se contabilizaron 26 mil 128 personas desaparecidas en México, por lo que a principios de marzo de 2017 esta cifra oficial se elevó a 30 mil 942 lo que implica un aumento – al menos- de 4 mil 814 casos de desaparición en el país.

Los colectivos de familiares de personas desaparecidas y de los informes de organizaciones de la sociedad civil, señalan que este tipo de historias se repite constantemente a lo largo del país, por lo que no podrían considerarse hechos aislados.

Las estadísticas oficiales demuestran que los casos de desaparición se han incrementado en el país producto de la inseguridad y la militarización. Un ejemplo reciente es el caso registrado en enero de 2017 cuando una familia que viajaban de Oaxaca a Veracruz fue víctima de ejecuciones extrajudiciales y desaparición forzada por parte de miembros de la Marina.

Colectivos de familias de personas desaparecidas -de México y de Centroamérica- y organizaciones que las acompañan informan que la cifra oficial no representa la gravedad de las desapariciones en México, se desconocen las cifras exactas.

Se considera que de 10 desapariciones sólo 2 se denuncian por el temor ante la falta de garantías de seguridad y protección para las familias debido a la colusión, en algunas regiones, de las autoridades con el crimen organizado.

De manera irregular las autoridades no inician la denuncia como desaparición y lo hacen por otros delitos como trata de personas, o secuestro y se descarta que se trate de un caso de desaparición sin haber investigación de por medio. En el registro oficial tampoco están los miles de migrantes centroamericanos que desaparecen en el país en su tránsito hacia Estados Unidos. Por lo que las cifras oficiales de personas desaparecidas no son acordes con la realidad.

El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México desde el 2015 ha exigido y trabajado en una propuesta de Ley General de Desaparición Forzada y Desaparición por Particulares que ayudaría a luchar contra esta terrible y dolorosa situación que nos afecta a todos y todas. Sin embargo, el Gobierno Federal ha postergado esta legislación, ha postergado la búsqueda efectiva y la consecuencia se ven reflejadas en el aumento de las cifras de personas desaparecidas.

Detrás de esos miles de personas desaparecidas, hay miles de historias de vida que han sido interrumpidas violentamente, hay miles de madres, de padres y de hijos que sufren la ausencia de un familiar desaparecido. El Senado de la República y Gobierno Federal no pueden seguir postergando legislar una Ley de Desaparición eficiente, no puede seguir postergando la búsqueda de esos miles de personas. Es su responsabilidad que las cifras no aumenten más.

Ante ello, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México exige la aprobación de la Ley de Desaparición Forzada y por Particulares en el presente período de Sesiones de la LXIII Legislatura.”

Diario Vanguardia, Piedras Negras, Coahuila, 3 de marzo de 2017.

I

Se tiró a la cama sin quitarse la ropa aún. Vestida con sus jeans, y sus botas, miraba la luz a medias que entraba por la cortina y trataba de olvidar los días, que tan pesados se hacían desde que empezó su separación, luego de 13 años de matrimonio.  

¿En qué momento el barco perdió el rumbo? se preguntó, ¿En que momento el café por la mañana, pasó a ser un recuerdo, y tan sólo quedaban las puertas cerradas con silencios, largos, incómodos, densos, llenos de dolor? ¿Por qué me tuvo que pasar a mí?

Sintió el peso de la vida y su existencia y deseaba que el tiempo pasara rápido, que la tierra diera vueltas a mayor velocidad, y así llegar a su vejez, y ver si carne vieja, ya sin anhelos, sin expectativas, y por momentos, la cercanía de la muerte, tal vez era cobardía, tal vez el único medio de librarse de la pesadez de su realidad.

¿Qué sería de su hija ahora? ¿Cómo un niño percibe el mundo cuando ve que los rostros con los que crece se van desdibujando del nido? ¿Cómo se hace, cómo se aprende, cuál es la receta para no herir, para no dañar un corazón y más el de tus hijos? ¿Qué harías por ellos para que puedan ser plenos y felices? Su hija, su amada, su motivo de vivir, su más grande amor.

Se quedó así, quieta, cerrando los ojos, dejando sólo su respiración y su corazón latir, con deseos de pararlos, de pararlos, pensando en su hija.

II

Hoy encontramos otra fosa, vi el rostro del padre de Miguel, el joven desaparecido que buscamos, ese rostro… era mi rostro, te lo imaginas mi cielo, cómo es el rostro de un corazón cuando ve la tierra removiéndose y que en un hoyo está todo, tu dolor, tu miedo, tu fuerza, tu fe, tus entrañas, tu esperanza…. Ese rostro, mi rostro.

Miguel tenía 24 años, lo encontramos, su familia vino de Reynosa, ayer se lo llevaron. Casi no he dormido hija, estoy cansada, pero tengo el alivio de que encontramos a uno, al menos a uno entre muchos que nos faltan.

Mi chamaca, cómo extraño sentir tu cabello, tú eras más pequeña que Miguel, y cada vez que encuentro uno es como si fuera ayer, ese día en que te encontré.

Se fugaron ayer mi niña, se fugaron los que te mataron. Escribimos al procurador, hablé con el director de seguridad pública, vienen por mí, lo sé. No quieren que sigamos escarbando en las fosas, que sigamos preguntando dónde están nuestros hijos, hermanos, madres. Vienen por mí, ahora que estamos unidos, lo saben, saben que hacemos ruido, ya tenemos más de cuatrocientos casos documentados, eso nos da ánimo, no vamos a parar, no podemos parar, ¿Qué padre, que Madre pararía? No nos vamos a callar.

Tu padre duerme, tus hermanos también, ellos te extrañan. Buenas noches mi niña, nos vemos en nuestros sueños.

III

Sorbió la taza de café con la vista puesta en el periódico de ese día, el mundo daba vueltas como siempre, en México, es diez de mayo, día de la madre, tenía el medio día libre, y quería llevar al parque a su niña, para ella era el mejor regalo, tomar la tarde y sólo columpiarse con su pequeña.

Sus ojos entonces, se posaron sobre el titular de la BBC: “La trágica muerte de Miriam Rodríguez, la mexicana que encontró a los asesinos de su hija y terminó abatida a balazos”.

Leyó todo el artículo, letra por letra, palabra por palabra, y luego observó su foto. La sonrisa leve de Miriam cautivaba, el rostro de una madre, una madre que ríe. Los titulares en los diarios, medios digitales, redes, no se hicieron esperar.

El país se encuentra en una de las más graves crisis de derechos humanos y las desapariciones, son el pan nuestro de cada día, la sociedad, como un péndulo, va desde el hartazgo a la indiferencia, del asombro a la ignorancia, del aquí no pasa nada a algo tenemos que hacer, muchas cosas han pasado y cada vez son más cruentos, más graves, la gente piensa que ya todo se ha visto, y ahora era la historia de Miriam.

– ¿Viste la noticia de la Mamá que mataron en Tamaulipas, la activista?

– Si, pero bueno, si te metes de activista, es casi seguro que terminas como mártir.

Sintió enojo ante las palabras de su compañero en la oficina. ¿Qué significaba eso?

Y por un momento pensó…cuando has perdido a tus hijos, cuando lo que más amas ha desaparecido y no sabes dónde está, ¿Qué más da? ¿Qué más tienes que perder? Su corazón de madre y sus entrañas, sintieron el dolor, el dolor de la empatía. Nada te hará descansar hasta encontrar a tu hija, pero eso no implica que termines como mártir, en víctima de un asesinato.

Sintió su sangre bullir, su mente seguía envuelta en la noticia y sintió entonces el dolor, la indignación, el repudio.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo en este pinche país vamos a seguir así? ¿hasta dónde somos capaces de soportar, soportar y soportar? ¿Cuándo perdimos el respeto por la vida, tantas vidas, una vida, todas las vidas?

Cuando crees que ya todo ha pasado, entonces tu corazón es puesto a prueba de nuevo, y ahora era ella, era Miriam, que lo único que hizo fue buscar justicia.

IV

Hoy es diez de mayo. La pierna me ha empezado a doler, me cuesta caminar, y justo hoy que planeamos una marcha. Somos muchos padres, muchas madres, buscando a nuestros hijos. Hoy diez de mayo, no caminaré con ellos en esa marcha. Me duele el corazón más que la pierna. Más que tu ausencia, me duele la injusticia. Más que tu ausencia, me duele la negligencia, más que tu ausencia, me duele la indiferencia, la deshumanización.

Hoy no caminaré en la marcha. Hoy me quedaré sola, en este día de las madres, pensando en todas las madres que aún no encuentran a sus hijos. Hoy me quedaré contigo Alejandra, hoy estaremos juntas.

V

-Feliz día de las madres, vieja querida.

-Feliz día mija,

-Ya un año sin vernos, ¿cómo me le va?

-Aquí, ya sabes, en casa, haciendo lo de siempre, hoy hace calor, pero hay nubes, creo que va a llover al rato.

-Si, ¿la llamaron mis hermanos? Si, ya me llamaron, vendrán al rato a comer. ¿tú cómo vas, ya mejor todo?

-Ahí vamos, ahí vamos, no es fácil, usted lo sabe, hay muchas cosas que arreglar, pero, sobre todo, pues la niña, buscamos lo mejor para ella.

-Recuerda que esa es tu tarea, tu más grande tarea, ser madre, cuidar lo que tienes, la vida te regaló una hija, ahora ella es tu prioridad, de ella entregarás cuentas al final de tus días.

-Si madre, si, gracias por sus palabras, y gracias porque yo sé que usted ha hecho muchas cosas por nosotros.

-Lo que hice, lo hice porque los amo, porque ustedes son mi vida, mi razón de ser.

-Disfrute su día, y ahora si, este año, me hago el chance para ir a verla.

-Háblame de vez en cuando, y ya sabes, no salvarás tú al mundo, así que tranquila.

-Lo tendré presente Madre, lo tendré presente.

VI

¿Por qué sigues en mi cabeza Miriam? ¿Por qué si no te conozco? ¿Quién eras tú? ¿Quién eras? ¿Quiénes somos Miriam?

Yo soy, el Mexicano que baja de la sierra de Zongolica para vender en las mañanas, yo soy, el Mexicano que practica fútbol en la liga infantil en Nayarit, yo soy, el Mexicano que sube a las cinco de la mañana al metro en ciudad de México, dormido, esperando llegar a mi chamba, yo soy, el Mexicano que es pastor en Tijuana y que ayuda a los migrantes que se quedan y no cruzan al otro lado, yo soy, el Mexicano que lee revistas de economía desde los vitrales de mi oficina en Avenida Reforma, yo soy, el Mexicano que vende discos clonados en un tiangues todos los días, yo soy, el Mexicano que llama desde el reclusorio a números de teléfonos para sacar dinero, haciéndome pasar por personal de un banco, Yo soy, el Mexicano fotorreportero que fue asesinado, sólo por tomar fotos de los malabares del gobierno en mi estado, yo soy, el Mexicano que deambula por las calles, cargando cachivaches porque no tengo donde ir, yo soy, el Mexicano que hace una torta y la tira para que la agarren los migrantes que pasan en el tren, porque yo sé lo que es tener un familiar migrante, yo soy, el Mexicano que maneja dos horas en el tráfico, pensando en que es tarde para llegar al bar, porque es viernes y necesito divertirme un rato y olvidarme de todo el trabajo de la semana, yo soy, el mexicano escritor, hoy escribí sobre la trata de niños y niñas, hoy me amenazaron, y me dijeron que no publicarán mi columna, si no cambio la nota. Yo soy, el mexicano que toca la tambora de pueblo en pueblo, como segundo trabajo para llevar algo de comida a casa, mi hijo enfermó de los pulmones, necesito tocar más esta semana.  Yo soy, el mexicano que twittea que hoy asaltaron un restaurante en mi colonia y pido a mi delegado que pare la inseguridad, yo soy, el mexicano que trabaja en la embajada de estados unidos en mi país, todos pagan, pero no todos reciben la visa, así es esto, a unos les toca a otros no, yo soy, el mexicano que vive en chicago, tengo ocho años sin ver a mi madre, no tengo residencia, no puedo volver, yo soy el mexicano, que escucha la radio todas las mañanas, elijo una estación, no de noticias, no quiero estresarme por problemas que no podré resolver, mejor pongo música, yo soy, el mexicano que hila rebozos, zarapes y sale a venderlos, yo soy el mexicano, párroco de mi iglesia, hay muchas acusaciones de pederastia, no todos somos así, pero ya no nos creen, ayer mataron a mi sobrina, era para callarme, pero no fue a mí, fue a ella, yo soy el mexicano que hace tamales, tamales de mole, tamales de raja, tamales, verdes, tamales rojos, tamales dulces, y vendo todos los tamales, la gente siempre me compra todos los tamales. Yo soy el mexicano ropavejero, compro colchones, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o cualquier fierro viejo que vendan. Yo soy, el mexicano que desapareció, ya no sé cuánto tiempo pasó, ya no sé dónde estoy, ya no sé si me buscan, tal vez creen que estoy vivo, tal vez creen que estoy muerto, quien recordará mi nombre, dónde quedarán mis restos si me quitan la vida, yo soy, el mexicano que desapareció, tengo 12 años, tengo 12 años, ya no sé si iré a la escuela, yo soy, el mexicano que desapareció, tengo 48 años, tengo 4 hijos, no he visto la luz del sol en días, pagaron mi rescate, aún no me liberan, ha pasado el tiempo, no los culpo si se rinden, no los culpo si no me buscan, yo comprendo, yo comprendo.

Yo soy, madre, Miriam, al igual que tú, y por eso te pienso, por eso te siento, pienso en tu hija, pienso en mi hija, pienso en todos los padres y madres que buscan incesantemente a sus hijos, y te mataron, te mataron porque seguiste tu naturaleza, tu instinto, tu corazón de madre, porque te solidarizaste, porque no te cansaste, porque querías ayudar a sembrar un país mejor para otros hijos y otros padres.

VII

-¿Me llevarás al parque mamá?

-Si mi amor, si te llevaré.

-Me gusta que vayamos juntas al parque.

-A mí también mi amor, siempre estaré ahí para acompañarte.

-Siempre estaremos juntas mamá.

VIII

“Mochicahui, El Fuerte.- Mirna Nereyda Medina Quiñónez sepultó este lunes a su hijo, Roberto, cuya desaparición perpetrada por desconocidos hace tres años originó la fundación del colectivo de búsqueda conocido como “Las Rastreadoras”.

“Te lo cumplí, Roberto: te encontré. Lo prometí, y aquí estas. Ya vas a Tierra Santa, a descansar”, se despidió la madre en la Cruz del perdón, en donde los nativos hacen la última parada con el féretro para despedirse del cuerpo de su ser querido, antes de enterrarlo”.

28 de agosto de 2017, Periódico Rio doce, Sinaloa.