Miel para curar heridas

Históricamente la miel ha sido utilizada como remedio natural, incluso Hipócrates, quien es considerado el padre de la medicina occidental, utilizó la miel con fines curativos y no fue hasta inicios del siglo XX que este remedio se dejó de utilizar debido al descubrimiento de la penicilina. Pero…

¿Por qué la miel cura heridas?

Como bien sabemos la miel es elaborada por las abejas a partir del néctar de las flores y estas para producirla le añaden una enzima llamada glucosa oxidasa, la que al tener contacto directo con la piel libera peróxido de carbono o lo que comúnmente conocemos como agua oxigenada y es de ahí donde se le atribuye a la la miel las propiedades antioxidantes, antimicrobiana y anti-inflamatorias.

También es conocido que la miel es un excelente cicatrizante natural y eso se lo debemos a la acidez que proporciona la miel, cuando la miel entra en contacto con la piel afectada contrarresta los efectos del amoníaco (producidos por las bacterias propias de las heridas), favorece el aporte de oxígeno y previene la excesiva producción de colágeno, lo que contribuye a una buena cicatrización.

¿Qué tipo de heridas se pueden curar con miel?

Si bien la miel es un gran aliado en los procesos de curación, pero debemos de tomar en cuenta que estas heridas deben ser leves y si son mayores se deben acompañar con antibióticos y medicinas aprobadas por un médico.

Así pues la miel funciona efectivamente para: quemaduras leves, heridas poco profundas, úlceras por roces o presión e irritaciones en la piel.

¿Cómo curar heridas con miel?

Lo primero que debemos tomar en cuenta a la hora de curar heridas con miel, es que no podemos utilizar cualquier tipo de miel, esta debe ser de origen natural y de preferencia cruda, es decir que no haya pasado por ningún proceso de purificación.

Como cualquier proceso de curación, iniciamos limpiando bien la herida, cuando estas son poco profundas, con agua y jabón desinfectante basta. A continuación debemos secar bien la herida y sus alrededores con una toalla desinfectada.

Ya seca la herida, procedemos a aplicar la miel, podemos hacer uso de una jeringa esterilizada y aplicarla en la zona afectada rellenando dos tercios de la herida y luego cubriéndolo con gasas limpias para que absorban los líquidos que se desprendan de la herida. Otra opción es colocar la miel sobre la gasa estéril y colocar directamente sobre la herida, haciendo una leve presión.

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